Disculpen la tardanza, demasiados pendientes, pero acá está el capítulo. Si gustas comentar, adelante, la verdad un comentario me daría mucho ánimo para seguir publicando :D
CAPÍTULO 9:
Cuando se abre el ascensor siento algo parecido a la nostalgia. La habitación está llena de puestos de entrenamiento, desde nudos hasta uno de arco. La Academia de Entrenamiento era tan parecida... este lugar me la recuerda tanto. Por un segundo mis ojos y los de Cato se encuentran y veo mi tristeza reflejada. Entonces recuerdo todo lo que pasó ayer y aparto la mirada.
Después de los entrenadores, somos los primeros en llegar. Un ayudante nos coloca una tela con el número 2 en la espalda, cuando termina camino hacia una esquina y me siento con las piernas extendidas. Traigo puestos unos pantalones deportivos negros y una camiseta a juego, son cómodos y sencillos. Me gustan. Cato está del otro lado haciendo flexiones, sus musculosos brazos están al descubierto con esa camiseta, su cabello está aún mojado, sus ojos... ¿En qué estoy pensando? El no es más que un enemigo. Un enemigo que voy a vencer. Sin embargo mis ojos no piden permiso cuando lo miran, entonces él devuelve la mirada y yo vuelvo la vista al dije de mi nuevo colllar. Se supone que es mi símbolo del distrito 2, aunque la verdad no me recuerda nada. Siento que me observan así que regreso a mirar a Cato, esta vez él aparta la mirada. Esbozo una media sonrisa porque esto es patético, parecemos un par de enamorados, cosa que no somos ¿verdad? Me resulta hasta estúpido pensar en esto, así que sigo jugueteando con mi collar.
Cinco minutos después el ascensor se abre nuevamente y entran los tributos del distrito 1. El chico es alto, rubio y fuerte, muy guapo. La chica es alta y delgada, su cabello rubio está recogido en dos trenzas y sus ojos esmeralda brillan de emoción. Los dos se dirigen hacia Cato y gesticulan, la chica se sienta a su lado. Cato y ella platican, ríen, parecen estar coqueteando, cosa que me molesta. El chico es más reservado y aunque sonríe, está a una distancia apropiada de ellos. Entonces me llaman -Clove, ven- y no tengo más remedio que ir con ellos. Pronto sé dos nombres nuevos: Glimmer y Marvel, chica y chico respectivamente. Los tributos van llegando, todos parecen aterrados (excepto los del 1, 4, nosotros y el chico del 11, que espero, Brutus y Shags estén reclutando). Los últimos en llegar son los del 12, que están vestidos igual. -Pronto se acabará tu fama, chica en llamas. Pronto- pienso mientras la entrenadora principal, Atala, se presenta.
Cinco minutos después el ascensor se abre nuevamente y entran los tributos del distrito 1. El chico es alto, rubio y fuerte, muy guapo. La chica es alta y delgada, su cabello rubio está recogido en dos trenzas y sus ojos esmeralda brillan de emoción. Los dos se dirigen hacia Cato y gesticulan, la chica se sienta a su lado. Cato y ella platican, ríen, parecen estar coqueteando, cosa que me molesta. El chico es más reservado y aunque sonríe, está a una distancia apropiada de ellos. Entonces me llaman -Clove, ven- y no tengo más remedio que ir con ellos. Pronto sé dos nombres nuevos: Glimmer y Marvel, chica y chico respectivamente. Los tributos van llegando, todos parecen aterrados (excepto los del 1, 4, nosotros y el chico del 11, que espero, Brutus y Shags estén reclutando). Los últimos en llegar son los del 12, que están vestidos igual. -Pronto se acabará tu fama, chica en llamas. Pronto- pienso mientras la entrenadora principal, Atala, se presenta.
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