CUCHILLO DE DOBLE FILO- HISTORIA COMPLETA
La historia de la chica que solía lanzar cuchillos y fue elegida como tributo del Distrito 2 en los 74° Juegos del Hambre: Clove.
CAPÍTULO 1:
Abro los ojos, la luz empieza a entrar por mi ventana. Trato de dormir pero estoy tan nerviosa y tengo un extraño presentimiento que no me deja tranquila. Me incorporo rápidamente y compruebo que mis dos hermanos mayores y mis padres sigan dormidos. Entonces me pongo unos pantalones flojos y una chaqueta, también las botas negras con cordones y salgo por la ventana. Atravieso gran parte del Distrito 2 hasta llegar a la Academia de entrenamiento. Normalmente está abierto por si alguien quiere ir a practicar y hoy no es la excepción. Saco de la chaqueta la credencial que me distingue como alumna y la paso por el láser de la puerta.
Acierto una vez más, desde que cumplí doce años he acertado cada uno de mis lanzamientos. Siempre dándole en el centro. Soy rápida y precisa, soy una gran lanzadora, seguramente la mejor de mi Distrito. Lo cierto es que no viene de familia, mis padres y mis hermanos son unos expertos en el combate cuerpo a cuerpo y arrojando lanzas. Pero yo fui la excepción, jamás demostré una habilidad decente con las lanzas, todo lo contrario: soy pésima con esas cosas. Recuerdo bien cuando todos se burlaron con mis intentos de lanzamiento, tenía solamente ocho años y toda mi familia me observaba. Mis hermanos ya eran expertos con las lanzas, a los ocho años habían acertado a una distancia de cuatro metros y yo no logré ni siquiera cincuenta centímetros. Me sentí tan estúpida que deje de intentar ser como ellos y regresé a esta habitación. Desde ese día deje que mis sentimientos se fueran con cada cuchillo que arrojaba. Por eso es que me he quedado vacía de sentimientos, salvo del odio. Cada lanzamiento es guiado por ese resentimiento que le tengo a mis padres. Porque jamás me han aceptado como soy, desde que nací no me querían por ser mujer y desde ese día todo lo que hago parece estar mal. ¡Zas! Un cuchillo más. Porque nunca se han sentido orgullosos de mí. ¡Zas! Desprecian mi talento y mi persona. ¡Zas! No confían en que sea tan buena como ellos. ¡Zas! Jamás me han dado una oportunidad... Alguien entra en la habitación. -Tan temprano pequeña- Es otra vez ese chico fastidioso. Es amigo de mi hermano Tax, se llama Cato y es el único que supera a mis hermanos en las lanzas. Me odia y lo odio, así ha sido desde que ambos nacimos seguramente. Sabe bien que odio que me digan pequeña, me hace sentir inferior. Y tal vez sí soy pequeña, pero mucho más fuerte que todos esos estúpidos chicos. Lo ignoro completamente y sigo en lo mío, pero por una extraña razón fallo todos los tiros. -Perdóname, no sabía que te ponía tan nerviosa- dice con esa voz tan arrogante que tiene: -No te sientas mal, yo ejerzo este efecto en las chicas- ¡Basta! Arrojo un cuchillo en su dirección pero él lo esquiva con mucha facilidad. -Te conozco Clove, sabía que harías eso- dice con una voz menos repulsiva y se va.
No entiendo cómo es que Cato les gusta a todas las chicas, es tan arrogante y estúpido, además de vanidoso. Es grande y sus ojos son azul profundo, muy guapo. Pero a mí no me atrae, en lo absoluto. Hasta lo odio. Pero yo soy así, no puedo sentir algo más que no sea odio. Soy un cuchillo de un filo solamente. No tengo amigas ni amigos.Odio a todo lo que conozco, pero a los que más odio son a mis padres, seguidos de mis hermanos y ese chico fastidioso: Cato. Ojala lo elijan como tributo y no tenga que verle la cara jamás.
CAPÍTULO 2:
CAPÍTULO 2:
Se me hace tarde así que me baño a toda prisa. Perdí la noción del tiempo estando en la Academia, además mi casa está muy lejos y tardé demasiado en llegar. Cuando regresé a casa mi familia no sólo estaba despierta, sino que ya estaba lista para irse a la cosecha. Nadie se molestó en preguntar dónde me había metido así que me bañé a toda prisa y ahora estoy buscando un vestido. Sé que mi mamá me compró un vestido rosa, de lo más infantil, pero es lo único decente que tengo, Pero... ¿dónde está? Desordeno todo buscando el vestido, cuando regrese de la cosecha levantaré todo. Por fin lo encuentro: muy arrugado bajo la cama de Tax. Me lo pongo tan rápido como puedo. Ay no, parezco una niña de tres años, decido cortar todos los lazos que tiene. Me hago una coleta alta y uso uno de los lazos para adornar mi cabello. Por último me pongo unos zapatos blancos y salgo corriendo rumbo a la plaza (mi "familia" ya me ha dejado). Soy la última en pasar a registrarse. Me voy a formar con las otras chicas de quince años.
Cuando dan las 2:00 en punto el alcalde empieza a leer el mismo discurso de todos los años sobre los Días Oscuros, cuando todos los distritos se levantaron en armas y después de que el Capitolio destruyera el Distrito 13, comenzaron a celebrarse los Juegos del Hambre. Estoy tan aburrida y hambrienta que no ponga atención, me dedico a ver todos los adornos que hay en la plaza y los puestos llenos de comida que nos esperan. En el Distrito 2 si nos tomamos muy enserio los Juegos, todas las familias se enorgullecen o al menos fingen enorgullecerse cuando sus hijos salen elegidos como tributos. Además el Capitolio nos envía comida para festejar mientras duren los Juegos. Vuelvo mi atención a la cosecha, justo están presentando a la acompañante de mi distrito: Mafenny Stanz, que usa una peluca azul con un vestido a juego, al igual que el maquillaje y los zapatos; su piel está pálida lo que le da un aspecto terrorífico -¡Felices Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte esté siempre, siempre de vuestra parte!- exclama con voz dulce. Da un discurso muy tonto y se dirige a la urna de las mujeres. Yo solo quiero que esto acabe de una vez, pero parece que es lo contrario: -Clove Perkthin. Eso sólo significa una cosa: mis Juegos acaban de empezar.
CAPÍTULO 3:
Me doy un baño y me meto en la cama, son todavía como las seis de la tarde pero me quedo dormida. Cuando despierto solo tengo en la mente a mi hermano Tax. Quizás no odie a todo el mundo. Me duele mucho el pecho, es como cuando me lastimo con la hoja de algunos de mis cuchillos, son heridas que duelen. Y para detener el dolor debes curarlas, ya sea con alcohol de la boticaria o alguna venda. Pero estas heridas que tengo no se pueden curar.
CAPÍTULO 4:
CAPÍTULO 3:
Me he quedado en blanco. Mi corazón late con fuerza, ¿qué es esto? ¿miedo? Clove Perkthin no siente miedo, jamás, esto no es de mí. La gente aplaude con fuerza y yo empiezo a avanzar. Me pongo rígida para no empezar a temblar y avanzo hasta el escenario, todo el mundo me felicita. -Ahora llegó el momento de elegir nuestro tributo varón- dice Mafenny. Eligen a un niño de trece años. Entonces él se ofrece voluntario. Cato.
No fingiré que estoy deseando ir a los Juegos, serán malos. Y más si él va. De seguro quiere asegurarse de que muera de la peor forma. En fin, nos damos la mano, sé que él me está mirando a los ojos pero yo evito su mirada. El público aplaude una vez más y nos guían al Edificio de Justicia.
Estoy sola en una habitación, me pregunto si alguien vendrá a verme. Si van a venir mis padres y mis odiosos hermanos. Mejor que nadie venga.
No lo decía enserio, ¿soy tan mala como para no tener ni una visita? Cuando estoy convencida de que nadie quiere darme su último adiós la puerta se abre, jamás lo hubiera esperado de él. -¿Tax?- pregunto con voz débil. Él viene hacia donde estoy y se sienta a lado mientras dice -Sí me llamo Tax- estoy tan confundida que hago preguntas obvias. -Este... mis padres, digo, nuestros padres no pudieron entrar porque este año el tributo sólo podrá ver a una persona- dice no muy convencido. -No mientas. Sé que ellos no están deseando volver a verme- le respondo, aunque la voz se me corta en la palabra deseando. Tax me ve a los ojos y sacude la cabeza -No me odies por favor. Somos hermanos- me dice. No el respondo, estoy mirando hacia enfrente porque si lo veo a los ojos, lloraré. Jamás he llorado y jamás lo haré. Estamos así varios minutos, en silencio, que se interrumpe por los gruñidos de mi estómago. Ni Tax ni yo reunimos el valor de decir algo. Entonces Tax se levanta y me toma de las manas -Clove, eres fuerte. Tienes una puntería excelente, jamás fallas tus objetivos. Juega, si no se te ocurre nada por lo que seguir luchando, piensa que le demostrarás a nuestros padres que tú eres la mejor, que se han equivocado- lo dice sinceramente, lo leo en sus ojos. Acaricia mi mejilla y se va, dejándome con una sensación cálida en el pecho, una sensación que jamás había experimentado. Aunque pronto se transforma en dolor.
El tren es lo más lujoso que he visto, hay muchos compartimentos que podría perderme. Mafenny y nuestros mentores nos muestran las recámaras y después vamos a comer. A pesar de no haber comido nada en todo el día el hambre ha desaparecido, así que picoteo un guisado de pescado con un aderezo dulce. Es muy rico pero simplemente no tengo ganas de nada. Todos comen animados y hacen comentarios amigables, los mentores son Brutus y Shags, el primero es fuerte y tiene unos cuarenta años. Shags se parece mucho a mí, tiene tez blanca y ojos negros, pero ella tiene cabello rojizo. Cuando todos terminan me voy sin despedirme a mi compartimento. Cato se queda platicando con ellos.
CAPÍTULO 4:
No puedo dormir. He dormido varias horas y no puedo pegar un ojo. Después de dar muchas vueltas decido salir de mi habitación, camino con mucho cuidado para no despertar a nadie. Llego hasta el último vagón, donde hay ventanas enormes que permiten ver el paisaje, abro la puerta de cristal y noto una figura sentada en el suelo. Me doy la vuelta y salgo tratando de no hacer ruido pero él ya me ha escuchado -No te tienes que ir- me dice en voz baja. No sé por qué pero hago caso. No hablamos, entonces él empieza la conversación, hablamos sobre nuestro distrito y qué esperamos hacer en un futuro, claro, sin mencionar a los Juegos. Me gusta la sonrisa de Cato, me recuerda mucho a la de Tax. Estamos tan cerca, jamás estoy así de cerca de un chico, me resulta extraño. Además dice que le encanto y no sé en qué sentido lo dice. También descubro que me ruborizo, lo que me parece ridículo y para debiluchas, pero el comenta que es muy bonito ese color en mis mejillas. Hablamos de tantas cosas, reímos y descubrimos que después de todo podemos ser buenos amigos. Me siento por primera vez en la vida muy feliz, lo que es irónico pues voy a los Juegos. Como seguramente seremos aliados en la arena, es bueno que nos llevemos bien. Cuando comienza a amanecer ambos vamos a nuestros respectivos cuartos, cuando nos despedimos me da un beso en la mejilla lo que hace que sonría. Siento algo en el estómago, es tan extraño pero me gusta. Me quedo dormida con esa dulce sensación.
Cuando abro los ojos veo que han pasado al menos un par de horas desde que me quedé dormida. Me doy un baño y me pongo la ropa más linda que encuentro, decido que seré una Clove nueva. Como es temprano salgo sin hacer ruido y cuando estoy a punto de entrar al comedor oigo una conversación. Sé que no debería escuchar esto pero ya estoy aquí.
-¿Cómo va eso?- Es Brutus. Conozco su voz.
-Fue muy fácil de engañar, pensé que era más inteligente- ¡Cato! Es él, ¿se refiere a mí?
-Lo sospechaba. Esa chica aparenta ser muy ruda pero después de todo, es una chica- Sé que están hablando de mí, el miedo se apodera de mis sentidos. -Recuerda, debes enamorarla, que confíe ciegamente en ti. Ella será tu rival más fuerte en la Arena y si quieres ser el vencedor, mientras más ciega esté, mejor-
-Sí estoy en eso- dice Cato como si nada.
Regreso a mi habitación, me ordeno no llorar. ¿Cómo fui tan estúpida? Me quito la ropa tonta y me doy una ducha, quiero quitarme el maquillaje que me puse y la fragancia de rosas. Echo la ropa al bote de basura y me pongo unos pantalones de mezclilla con un suéter verde. Me hago una coleta muy alta como la de siempre y me dispongo a salir de la habitación. Es hora de demostrar quién es la mejor, Cato.
CAPÍTULO 5:
Entro muy casual al comedor, además de Brutus y Cato, Mafenny ya está sentada y hablan sobre el Desfile de Tributos, que será hoy en la noche. Me siento en silencio y agarro una manzana, entonces Shags entra al comedor y se sienta a mi lado. Ayer apenas comí y hoy mi estómago me pide a gritos comida, me sirvo ensalada y jugo de espinaca (en el Distrito 2 tenemos una dieta estricta, para mantenernos fuertes). También agarro unos cereales y los acompaño con leche, imitando a Mafenny. Shags me mira y pregunta -Entonces ¿cuál es tu arma Clove?- Antes de que pueda responder Cato lo hace -Los cuchillos- dice con una sonrisa, esperando que yo la devuelva pero en cambio, lo miro a los ojos, que deben verse molestos hasta que el baja la cabeza. -Sí Shags, soy muy hábil con los cuchillos- digo mientras agarro una galleta. -Ah ya veo, las del 2 nos distinguimos por los cuchillos. La mayoría de las veces- comenta Shags. Después nos dice a Cato y a mí que debemos vernos superiores que los demás tributos, Cato afirma -Lo somos- y Shags le dedica una sonrisa. También dice que debemos vernos poderosos y observarlos furiosos. Mafenny habla sobre qué ropa nos pueden poner y me da la impresión de que nadie la escucha. Entonces Brutus se aclara la garganta y dice -Llegaremos al Capitolio en menos de una hora y no hemos visto el resumen de las cosechas- Había olvidado por completo a los demás tributos, así que todos asentimos y nos sentamos en los sillones marrones que están colocados frente a un televisor grande. Mafenny enciende la televisión y me sumerjo en las cosechas. En el Distrito 1 todos son guapos, así que como es de esperarse los tributos de este año también lo son. En nuestro distrito me eligen y yo avanzo muy valiente, me veo poderosa y fuerte. Después eligen al tributo masculino y cuando piden voluntarios Cato avanza. En los demás distritos unos chicos lloran, otros son más valientes y ocultan el llanto, otros no pueden disimular su palidez. Lo siguiente que me llama la atención es el tributo masculino del 11, que es muy alto y fuerte, es monstruoso. Cato lo quiere de aliado, Brutus dice que observe su desempeño en el Centro de Entrenamiento y si le sigue pareciendo bueno, lo solicita para nuestra manada. En el 12 eligen a una niña de 12 años, al igual que en el 11. Entonces una chica como de mi edad se ofrece voluntaria. Sea quien sea es valiente, no sé si Tax hubiera eso hecho por mí, claro, si hubiera podido, dado que el es hombre y yo mujer. Termina la cosecha y la conductora está llorosa por la pobre chica del 12, -Oh genial, ahora esa tonta chica quita la atención del poderoso Distrito 2- pienso para mis adentros. -Se supone que todos deberían prestarnos atención a nosotros- comenta Cato sin ocultar su rencor. Ahora todo mundo sabe el nombre de la chica: Katniss Everdeen, mientras que nadie conoce el mío que es mucho más sencillo... y bonito. Entonces el tren se detiene, estamos en el Capitolio.
CAPÍTULO 6:
CAPÍTULO 6:
Cuando nos bajamos del tren mucha gente quiereg vernos, después de todos somos del Distrito 2. Hay muchas cámaras y debo dar una buena impresión, así que me obligo a sonreír. Pero no una sonrisa tonta, sino una llena de malicia. Unos elegantes coches nos llevan a un edificio de varias plantas donde nos arreglarán para el Desfile de Tributos de esta noche, lo único que espero es que la ropa no sea tan ridícula. Para prepararnos por fin me separan de Cato hasta y siento un gran alivio. Entonces veo la habitación, es amplia y no entra luz, hay varias camillas, sillones, un tocador lleno de productos. Entonces entra mi equipo de preparación: se llaman Tina, Galhia y Hox, los tres son muy raros y juro que se esfuerzan por hablar cada minuto desde este momento. Yo me quedo callada, dejando que quiten el poco vello corporal que tengo, recorten mi cabello y me llenen de productos asquerosos. Trato de relajarme pensando en qué estrategia debo usar en la arena y cómo manejaré las alianzas. Podría conservar la alianza hasta el final, pero es muy arriesgado. También puedo dejarla cuando quedemos sólo dos en el grupo, si es que sobrevivo hasta eso. Sólo una cosa me mantiene concentrada: demostrarle a mis padres que soy muy valiosa.
Mi equipo de preparación, que apenas parecen humanos, me informan que casi han terminado conmigo y dejo que me guíen hasta el tocador. Alisan mi cabello y lo colocan en un chongo bien colocado, que apenas sobresale de mi cabeza. Llenan mi cara de polvos para después poner labial y rubor dorado, delinean mis ojos y rizan mis pestañas, colocan adornos brillantes en ellas y aplican sombra con destellos hasta que parezco una joya dorada. Me veo al espejo y noto que aparento veinte años o más. Decido que debo parecer de esa misma madurez al actuar en la arena, como una adulta, no como una niña.
Mi estilista se llama Queev y está dando un discurso del vestuario que diseñó para mí, mientras me termino mi comida. Cuando por fin me lo muestra, veo una especie de ropa de...gladiadores. Es la palabra que viene a mi mente. En la escuela nos enseñaron sobre una antigua ciudad llamada Roma, donde los guerreros eran llamados con ese nombre y el disfraz que usaré me recuerdan a sus uniformes. El traje es incómodo pero así parezco realmente una guerrera, me colocan un casco que cubre mi cabello y me subo a unos zapatos con un tacón muy alto, así no me veré tan bajita. Subimos a la planta principal, donde veo varias carrozas con caballos. Cato ya está junto a nuestra carroza con un traje como el mío, por supuesto. La armadura dorada que traigo puesta me causa problemas al subir a la carroza, pero antes de que Cato me ayude ya estoy arriba. Ahí me quedo mientras observo a los demás tributos. Todos estamos callados y pegados a nuestros carros. Los tributos del 1, usan aerosol y túnicas plateadas, lo del 4 ropa con adornos de mar, algunos disfraces causan gracia, como las vacas del 10. La odiosa del 12 usa un mono negro y un casco al igual que su compañero, no es un mono de minero como cada año, pero tampoco es muy lindo. Me dedico a contemplar tratando de tranquilizarme, pues no pienso entrar en pánico. Cato se sube a la carroza, pero me mantengo lo más lejos que puedo. Mi corazón empieza a latir fuertemente, la puerta del estacionamiento se ha abierto.
CAPÍTULO 7:
CAPÍTULO 7:
El primer carro sale, la carroza del 1 va tirada de caballos blancos tan hermosos como los mismos tributos. La audiencia del Capitolio estalla en gritos y lanzan flores a los tributos, el chico saluda con elegancia, la chica hace gestos coquetos y sonríe. Me pregunto cómo me veré cuando salga, entonces la carroza se empieza a mover y ya estoy afuera. La audiencia estalla nuevamente en gritos, aunque mucho menos que antes. En el Desfile de Tributos el Distrito 1 es el favorito y no lo puedo cambiar. Aún así saludo y esbozo la misma sonrisita maliciosa. Avanzamos mientras va saliendo cada carro, el brazo me duele de tanto saludar pero lo mantengo alto. Entonces el público comienza a gritar, más de lo que gritó con el Distrito 1, más de lo que ha gritado jamás. Me basta con alzar la vista a una de las enormes pantallas colocadas en algunos edificios para ver qué ocurre: Distrito 12. Están en llamas. Sus tocados, sus capas, su carroza. Además van tomados de las manos como si realmente fueran amigos. El público los aclama, grita sus nombres y les prestan demasiada atención. Veo a los demás tributos y todos estamos igual de furiosos... o desconcertados. Cuando por fin llegamos al centro, el presidente Snow sale a su balcón y da un discurso de los Juegos. Después empieza el Himno de Panem y las pantallas muestran a cada tributo por cinco segundos, aunque a los del 12, como era de esperarse, los enfocan más de lo que deberían.
Llegamos por fin al edificio donde estaremos los siguientes días, me bajo de la carroza y nuestros mentores, estilistas y Mafenny van a felicitarnos por nuestra "brillante actuación". Veo que Cato observa molesto a los del 12, los mira demasiado que finalmente deciden irse. -Bien, que sepan quien manda aquí- pienso. Decidimos subir a nuestro piso, entramos al elevador y llegamos en menos de veinte segundos. Observo el apartamento y no puedo evitar sonreír, es perfecto. Hay una sala muy amplia con televisión, el comedor y un pasillo amplio que nos lleva a las habitaciones, además las ventanas tienen una vista completa del Capitolio y tenemos muchos sirvientes, entre ellos dos avox. Lo primero que hago en mi cuarto es tirarme a la cama, es demasiado cómoda y reconfortante, después entro a la ducha y presiono botones al azar. Me visto con una pijama de pantalón y peino el cabello en una coleta alta. Salgo de la habitación. Cuando entro al comedor noto que algo anda mal, Brutus y Shags sostienen a Cato, es decir, retienen a Cato con fuerza. Hay sangre en el suelo y varios fragmentos de vidrios, nada tiene sentido hasta que veo a uno de los sirvientes en el suelo.
CAPÍTULO 8:
Mientras ceno en mi habitación puedo ver el Capitolio, a pesar de que ya es de noche todas las luces siguen encendidas. Lo están todo el día. Muerdo una manzana intentando olvidar los recientes acontecimientos pero en verdad me tienen inquieta. Ahora sé algo más acerca de Cato: es una persona que no sabe controlar su temperamento. Me parece extraño no saberlo, aunque nunca hayamos llevado una buena relación, nos conocemos de casi toda la vida. Sin embargo hasta hoy descubrí su falta de auto control, gracias a un incidente. Resulta que Cato escuchó a una de los sirvientes halagar al Distrito 12 y desear poder atenderlos a ellos y no a nosotros, hasta nos describió como "arrogantes" (claro que no se percató que Cato escuchaba todo) y se armó el pleito. Cato no pudo detenerse y lo golpeó hasta que Brutus y Shags lo detuvieron. En estos momentos Shags cura al sirviente, evitando que se haga público el escándalo y Cato... ¿dónde estará? No tengo ni idea, o quizá si la tenga, pero no me apetece hablar con él. De haber escuchado al sirviente decir eso, ¿habría reaccionado de la misma manera? No lo creo, aunque el sirviente se lo mereciera no hubiera perdido tanto el control. Me pregunto como utilizar ese defecto en contra de Cato cuando estemos en la arena. Puede que la histeria le impida pensar correctamente, eso me da una ventaja. Cuando estoy a punto de morder mi sándwich alguien toca mi puerta. Le he puesto seguro así que me levanto para abrirla, es Cato. Entra sin pedir permiso y cierra la puerta. Cuando estoy a punto de reclamarle por entrar así nada más, se inclina y me besa. Me aparto tan rápido como puedo y le doy una patada, él me mira con incredulidad y se marcha. Trato de ordenar mis pensamientos pero nada tiene sentido. Me siento en el borde de mi cama, intentando averiguar qué sentir. Está claro que sorpresa, pero... ¿estoy molesta? No del todo, una parte de mi quiere gritar de alegría mientras que otra desprende rabia. Dejo que gane esa.
A las 7 en punto nos reunimos en la mesa para desayunar, ya estoy bañada y vestida. Lista para el entrenamiento. -Son aliados del 1 y del 4- dice Brutus -Y hablaré con el mentor del chico del 11- añade mirando a Cato. Este asiente. Brutus también explica que mostrar nuestras habilidades, reunirnos con nuestros aliados y llamar la atención es parte de la estrategia que él y Shags han diseñado para nosotros. Me limito a mojar panecillos en leche y comerlos. Cuando terminamos voy a descansar a mi cuarto un rato hasta que Mafenny toca mi puerta. Es hora se salir.
CAPÍTULO 9:
Cuando se abre el ascensor siento algo parecido a la nostalgia. La habitación está llena de puestos de entrenamiento, desde nudos hasta uno de arco. La Academia de Entrenamiento era tan parecida... este lugar me la recuerda tanto. Por un segundo mis ojos y los de Cato se encuentran y veo mi tristeza reflejada. Entonces recuerdo todo lo que pasó ayer y aparto la mirada.
Después de los entrenadores, somos los primeros en llegar. Un ayudante nos coloca una tela con el número 2 en la espalda, cuando termina camino hacia una esquina y me siento con las piernas extendidas. Traigo puestos unos pantalones deportivos negros y una camiseta a juego, son cómodos y sencillos. Me gustan. Cato está del otro lado haciendo flexiones, sus musculosos brazos están al descubierto con esa camiseta, su cabello está aún mojado, sus ojos... ¿En qué estoy pensando? El no es más que un enemigo. Un enemigo que voy a vencer. Sin embargo mis ojos no piden permiso cuando lo miran, entonces él devuelve la mirada y yo vuelvo la vista al dije de mi nuevo colllar. Se supone que es mi símbolo del distrito 2, aunque la verdad no me recuerda nada. Siento que me observan así que regreso a mirar a Cato, esta vez él aparta la mirada. Esbozo una media sonrisa porque esto es patético, parecemos un par de enamorados, cosa que no somos ¿verdad? Me resulta hasta estúpido pensar en esto, así que sigo jugueteando con mi collar.
Cinco minutos después el ascensor se abre nuevamente y entran los tributos del distrito 1. El chico es alto, rubio y fuerte, muy guapo. La chica es alta y delgada, su cabello rubio está recogido en dos trenzas y sus ojos esmeralda brillan de emoción. Los dos se dirigen hacia Cato y gesticulan, la chica se sienta a su lado. Cato y ella platican, ríen, parecen estar coqueteando, cosa que me molesta. El chico es más reservado y aunque sonríe, está a una distancia apropiada de ellos. Entonces me llaman -Clove, ven- y no tengo más remedio que ir con ellos. Pronto sé dos nombres nuevos: Glimmer y Marvel, chica y chico respectivamente. Los tributos van llegando, todos parecen aterrados (excepto los del 1, 4, nosotros y el chico del 11, que espero, Brutus y Shags estén reclutando). Los últimos en llegar son los del 12, que están vestidos igual. -Pronto se acabará tu fama, chica en llamas. Pronto- pienso mientras la entrenadora principal, Atala, se presenta.
Cinco minutos después el ascensor se abre nuevamente y entran los tributos del distrito 1. El chico es alto, rubio y fuerte, muy guapo. La chica es alta y delgada, su cabello rubio está recogido en dos trenzas y sus ojos esmeralda brillan de emoción. Los dos se dirigen hacia Cato y gesticulan, la chica se sienta a su lado. Cato y ella platican, ríen, parecen estar coqueteando, cosa que me molesta. El chico es más reservado y aunque sonríe, está a una distancia apropiada de ellos. Entonces me llaman -Clove, ven- y no tengo más remedio que ir con ellos. Pronto sé dos nombres nuevos: Glimmer y Marvel, chica y chico respectivamente. Los tributos van llegando, todos parecen aterrados (excepto los del 1, 4, nosotros y el chico del 11, que espero, Brutus y Shags estén reclutando). Los últimos en llegar son los del 12, que están vestidos igual. -Pronto se acabará tu fama, chica en llamas. Pronto- pienso mientras la entrenadora principal, Atala, se presenta.
CAPÍTULO 10:
Cuando me cansé de lanzar cuchillos fui al puesto de hogueras, me pasé un buen rato ahí sin ponerle atención al entrenador, no iba a necesitar tantos conocimientos, seguramente tendríamos suministros de sobra. Estaba muy concentrado en cada movimiento de los demás jugadores, tratando de averiguar sus estrategias. Entonces alguien tocó mi hombro -Clove- dijo Cato como si nada -Hora de comer- Asentí con mi cabeza y lo seguí hasta una mesa donde los demás profesionales ya estaban sentados. Los chicos estaban diciendo bromas y todos reíamos exageradamente, obviamente con la intención de llamar la atención e intimidar a los demás tributos. Esa es la estrategia, aunque me parezca defectuosa Shags y Brutus aseguran que, aunque no es perfecta es la correcta. Cuando por fin se hace de noche todos los tributos subimos a nuestro respectivo piso, estoy cansada así que me doy un baño y me siento en el pasillo, abro una ventana y dejo que el aire seque mi cabello. Cato se sienta a mi lado, ni siquiera lo noté llegar. Siento la misma sensación incómoda pero placentera en el estómago, esa que solo me produce Cato. Sin embargo estoy molesta porque él y Glimmer se la pasaron todo el día juntos.
-Escucha Clove...- empieza a decir Cato, pero yo lo interrumpo. -No tengo nada que escuchar- me levanto a toda prisa y regreso a mi habitación.
Estoy devuelta en la habitación sin saber qué hacer. Decido ir al comedor y esperar a que sirvan la cena. Camino lentamente por el pasillo entonces alguien me jala del brazo con una fuerza increíble, trato de gritar pero me pone una mano en la boca. Enseguida reconozco esos dedos. Cato.
-Escucha Clove...- empieza a decir Cato, pero yo lo interrumpo. -No tengo nada que escuchar- me levanto a toda prisa y regreso a mi habitación.
Estoy devuelta en la habitación sin saber qué hacer. Decido ir al comedor y esperar a que sirvan la cena. Camino lentamente por el pasillo entonces alguien me jala del brazo con una fuerza increíble, trato de gritar pero me pone una mano en la boca. Enseguida reconozco esos dedos. Cato.
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