No sé si podré publicar entre semana, pero hoy me dí un tiempo para poner otro capítulo, aunque con los exámenes anuales seguramente vuelvo a publicar hasta el Jueves o Viernes.
Bueno, espero lo disfruten.
CAPÍTULO 3:
Me he quedado en blanco. Mi corazón late con fuerza, ¿qué es esto? ¿miedo? Clove Perkthin no siente miedo, jamás, esto no es de mí. La gente aplaude con fuerza y yo empiezo a avanzar. Me pongo rígida para no empezar a temblar y avanzo hasta el escenario, todo el mundo me felicita. -Ahora llegó el momento de elegir nuestro tributo varón- dice Mafenny. Eligen a un niño de trece años. Entonces él se ofrece voluntario. Cato.
No fingiré que estoy deseando ir a los Juegos, serán malos. Y más si él va. De seguro quiere asegurarse de que muera de la peor forma. En fin, nos damos la mano, sé que él me está mirando a los ojos pero yo evito su mirada. El público aplaude una vez más y nos guían al Edificio de Justicia.
Estoy sola en una habitación, me pregunto si alguien vendrá a verme. Si van a venir mis padres y mis odiosos hermanos. Mejor que nadie venga.
No lo decía enserio, ¿soy tan mala como para no tener ni una visita? Cuando estoy convencida de que nadie quiere darme su último adiós la puerta se abre, jamás lo hubiera esperado de él. -¿Tax?- pregunto con voz débil. Él viene hacia donde estoy y se sienta a lado mientras dice -Sí me llamo Tax- estoy tan confundida que hago preguntas obvias. -Este... mis padres, digo, nuestros padres no pudieron entrar porque este año el tributo sólo podrá ver a una persona- dice no muy convencido. -No mientas. Sé que ellos no están deseando volver a verme- le respondo, aunque la voz se me corta en la palabra deseando. Tax me ve a los ojos y sacude la cabeza -No me odies por favor. Somos hermanos- me dice. No el respondo, estoy mirando hacia enfrente porque si lo veo a los ojos, lloraré. Jamás he llorado y jamás lo haré. Estamos así varios minutos, en silencio, que se interrumpe por los gruñidos de mi estómago. Ni Tax ni yo reunimos el valor de decir algo. Entonces Tax se levanta y me toma de las manas -Clove, eres fuerte. Tienes una puntería excelente, jamás fallas tus objetivos. Juega, si no se te ocurre nada por lo que seguir luchando, piensa que le demostrarás a nuestros padres que tú eres la mejor, que se han equivocado- lo dice sinceramente, lo leo en sus ojos. Acaricia mi mejilla y se va, dejándome con una sensación cálida en el pecho, una sensación que jamás había experimentado. Aunque pronto se transforma en dolor.
El tren es lo más lujoso que he visto, hay muchos compartimentos que podría perderme. Mafenny y nuestros mentores nos muestran las recámaras y después vamos a comer. A pesar de no haber comido nada en todo el día el hambre ha desaparecido, así que picoteo un guisado de pescado con un aderezo dulce. Es muy rico pero simplemente no tengo ganas de nada. Todos comen animados y hacen comentarios amigables, los mentores son Brutus y Shags, el primero es fuerte y tiene unos cuarenta años. Shags se parece mucho a mí, tiene tez blanca y ojos negros, pero ella tiene cabello rojizo. Cuando todos terminan me voy sin despedirme a mi compartimento. Cato se queda platicando con ellos.
Me doy un baño y me meto en la cama, son todavía como las seis de la tarde pero me quedo dormida. Cuando despierto solo tengo en la mente a mi hermano Tax. Quizás no odie a todo el mundo. Me duele mucho el pecho, es como cuando me lastimo con la hoja de algunos de mis cuchillos, son heridas que duelen. Y para detener el dolor debes curarlas, ya sea con alcohol de la boticaria o alguna venda. Pero estas heridas que tengo no se pueden curar.
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