El primer carro sale, la carroza del 1 va tirada de caballos blancos tan hermosos como los mismos tributos. La audiencia del Capitolio estalla en gritos y lanzan flores a los tributos, el chico saluda con elegancia, la chica hace gestos coquetos y sonríe. Me pregunto cómo me veré cuando salga, entonces la carroza se empieza a mover y ya estoy afuera. La audiencia estalla nuevamente en gritos, aunque mucho menos que antes. En el Desfile de Tributos el Distrito 1 es el favorito y no lo puedo cambiar. Aún así saludo y esbozo la misma sonrisita maliciosa. Avanzamos mientras va saliendo cada carro, el brazo me duele de tanto saludar pero lo mantengo alto. Entonces el público comienza a gritar, más de lo que gritó con el Distrito 1, más de lo que ha gritado jamás. Me basta con alzar la vista a una de las enormes pantallas colocadas en algunos edificios para ver qué ocurre: Distrito 12. Están en llamas. Sus tocados, sus capas, su carroza. Además van tomados de las manos como si realmente fueran amigos. El público los aclama, grita sus nombres y les prestan demasiada atención. Veo a los demás tributos y todos estamos igual de furiosos... o desconcertados. Cuando por fin llegamos al centro, el presidente Snow sale a su balcón y da un discurso de los Juegos. Después empieza el Himno de Panem y las pantallas muestran a cada tributo por cinco segundos, aunque a los del 12, como era de esperarse, los enfocan más de lo que deberían.
Llegamos por fin al edificio donde estaremos los siguientes días, me bajo de la carroza y nuestros mentores, estilistas y Mafenny van a felicitarnos por nuestra "brillante actuación". Veo que Cato observa molesto a los del 12, los mira demasiado que finalmente deciden irse. -Bien, que sepan quien manda aquí- pienso. Decidimos subir a nuestro piso, entramos al elevador y llegamos en menos de veinte segundos. Observo el apartamento y no puedo evitar sonreír, es perfecto. Hay una sala muy amplia con televisión, el comedor y un pasillo amplio que nos lleva a las habitaciones, además las ventanas tienen una vista completa del Capitolio y tenemos muchos sirvientes, entre ellos dos avox. Lo primero que hago en mi cuarto es tirarme a la cama, es demasiado cómoda y reconfortante, después entro a la ducha y presiono botones al azar. Me visto con una pijama de pantalón y peino el cabello en una coleta alta. Salgo de la habitación. Cuando entro al comedor noto que algo anda mal, Brutus y Shags sostienen a Cato, es decir, retienen a Cato con fuerza. Hay sangre en el suelo y varios fragmentos de vidrios, nada tiene sentido hasta que veo a uno de los sirvientes en el suelo.
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